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lunes, 23 de julio de 2012

No tenga miedo de pedir la venta

En los más de 15 años que vengo trabajando con vendedores y ayudándolos a aumentar sus ventas, me he dado cuenta que muchos de ellos fallan en pedir la venta. En mis cursos de formación, los participantes expresan varias razones por las cuales no piden la venta.
Aquí hay seis de las razones más comunes por las que los vendedores no piden la venta, y cómo sobreponerse a ellas.
1. Tienen miedo al rechazo.
Esta es, por lejos, la razón principal por la que las personas no solicitan el negocio. Supongo que la mayoría de las personas detesta el rechazo, y los vendedores no son diferentes.
Es importante entender que un "no" no es un rechazo a usted en lo personal. Simplemente quiere decir que su cliente no necesita o no quiere sus servicios. Eso no significa que no lo quiere a usted como persona, a menos, que usted sea pesado, ordinario, o arrogante.
2. No saben cómo pedir la venta
Algunas personas, especialmente los individuos que son relativamente nuevos en ventas, simplemente no saben cómo pedir la venta. Me acuerdo de mi primera entrevista de ventas, hace más de 25 años.
Había presentado mi oferta y mi cliente parecía interesado. Pero yo no supe qué decir después, por lo que permanecimos sentados en silencio hasta que yo finalmente dije: "¿Y entonces? ¿Le párece que podemos seguir adelante?" Y el cliente respondió: "¡Claro!"
La clave es preparar varias preguntas con las que usted se sienta cómodo.
3. No saben cuándo pedir la venta
Algunos vendedores no saben cuándo pedir la venta, entonces esperan, a veces demasiado tiempo, y pierden la oportunidad. Usted no quiere pedir la venta demasiado rápido, pero no puede permitirse esperar demasiado tampoco.
Una forma de manejar esto es desarrollarlo dentro de su presentación de ventas. Tómese el trabajo de pensar cuál es el mejor momento para "ubicar" el cierre. Yo por lo general lo "ubico" después de haber presentado mi propuesta y respondido todas las preguntas que el cliente tiene para hacer.
Por lo general digo algo así como "¿Qué otra pregunta tiene para hacer?"Si me dicen que no tienen ninguna, yo respondo "¿Podemos fijar ahora la fecha para la capacitación?"


4. Tienen miedo de ser vistos como pesados
Salvo que usted use tácticas de manipulación, frases de cierre agresivas o el tono de voz equivocado, los clientes rara vez van a pensar que usted es pesado al pedirles que tomen una decisión de compra.
La clave es hacer un trabajo efectivo identificando un problema potencial, presentando su solución en forma que tenga sentido para su cliente, y solucionar cualquier inconveniente que pueda aparecer. Si usted lo hace, se gana automáticamente el derecho a pedir la venta.

5. Tienen miedo de las objeciones
Las objeciones son una parte natural del proceso de ventas. La mejor forma de tratarlas es anticipándose a ellas y luego resolverlas en su presentación de ventas o en su propuesta.
También es importante tener en claro que cuando alguien expresa una objeción real, está demostrando que tiene interés en comprar. Es mucho mejor oír una objeción que salir de la reunión con un cliente potencial y no tener ni la más mínima idea acerca de cuál es el problema por el cual no quieren comprar.
 6. Se sienten incómodos
Soy el primero en admitir que, al principio, me sentía incómodo de pedir al cliente que compre. Pero es como cualquier cosa que usted intenta la primera vez.
La clave es crear una variedad de frases, afirmaciones y preguntas con las que usted se sienta cómodo. Luego practique hasta que le salgan naturales y cómodas. La repetición verbal y la práctica son las formas más efectivas de remover la incomodidad de un nuevo enfoque de ventas.
Alguien dijo alguna vez, respecto del básquetbol: "Usted erra el 100 por ciento de los tiros que no tira." Esto también se aplica a las ventas. 
En nuestro mundo altamente competitivo, usted tiene que ser proactivo y pedir la venta. De otro modo, un competidor más "rápido"  se va a quedar con los negocios que usted se merece.


miércoles, 16 de noviembre de 2011

Rechazo: nada que ver con usted

Una de las barreras más persistentes para el éxito de los profesionales independientes es el miedo al rechazo. Algunas veces este miedo es consciente. Usted sabe que evita hacer marketing y ventas porque tiene miedo a lo que sus clientes potenciales podrían decir "no".

Otras veces este miedo está oculto, impactando sin que usted lo sepa. Usted deja siempre para m´pas adelante hacer llamadas o concertar entrevistas de ventas. O usted evita hacer seguimiento porque "no quiere fastidiar." O tal vez se siente agresivo si le pide al cliente que lo contrate.

O tal vez le parece más fácil usar su tiempo intercambiando posteos en Facebook o Twitter, o comprar "banners" en sitios de Internet, evitando tener conversaciones cara a cara con un posible cliente que ha manifestado interés en sus servicios.

Pero la verdadera razón de esta sutil resistencia al contacto directo con sus clientes potenciales es que usted - consciente o inconscientemente -
está evitando situaciones en las que podrían decirle que no.

Nadie discute que puede ser complicado pedirle a alguien que lo contrate. La posibilidad de ser rechazado puede estar en su subconsciente. Usted puede recordar que alguna vez lo eligieron último para el equipo de fútbol, o no lo invitaron a una fiesta de la escuela.

Usted puede no ser consciente de la persistencia de estos recuerdos antiguos de rechazos. Usted solamente se da cuenta de lo difícil que le resulta llamar por teléfono o asistir a eventos profesionales para hacer contactos o hacer seguimiento.

Pero la verdad es que si usted no enfrenta su miedo al rechazo, este miedo lo va a hundir. Le va a impedir hacer los contactos que usted necesita hacer, va a causar que usted se aleje de las ventas que podría cerrar y lo va a forzar a elegir formas más sencillas (pero menos efectivas) de conseguir clientes.

Aquí es donde hay que comenzar. Usted tiene que reconocer que el rechazo no es personal. Cuando un cliente potencial decide no hacer negocios con usted, es una transacción comercial. El cliente está decidiendo si va a invertir su dinero (o el de su empleador) comprando un determinado servicio. Su elección no tiene nada que ver con su valor como persona, ni siquiera con sus habilidades profesionales.

La cantidad de factores que influyen en la decisión de su posible cliente es sumamente elevada. Y, con frecuencia, lo que le dicen para no contratarlo no es toda la historia. Parece que es algo personal con usted, pero no lo es.

Cuando un cliente le dice que usted es demasiado caro, lo que está queriendo decir es que ha decidido gastar su dinero con otro profesional. O que prefiere pagar menos, sacrificando la calidad del servicio. O que no tiene el presupuesto necesario. Nada de esto es personal.

Un cliente que le dice que encontró una propuesta mejor simplemente le está diciendo que hay otro proveedor en su mercado que cuenta con una experiencia más relevante que la suya, o que ese profesional contrata alguien que le redactó una propuesta mejor. Tampoco es algo personal con usted.

La mayoría de las veces lo que el cliente le dice no tiene nada que ver con usted. Dicen "por ahora no", o "lo voy a pensar" o "no estoy listo por ahora". Ninguna de estas respuestas es sobre usted.

Por supuesto que es decepcionante perder una venta, pero el problema aparece cuando usted permite que la posibilidad de la decepción le impide tratar de vender.

Si usted cada tanto pierde a las cartas, ¿deja de jugar a las cartas para siempre? Si usted tiene una primera cita aburrida con alguien, ¿va a dejar de tener citas?

No. Usted está de acuerdo que no es razonable ganar a las cartas siempre, o que cada primera cita sea el amor de su vida.

¿Por qué entonces usted permite que la posibilidad de escuchar a alguien diciéndole que no lo paralice para vender?

La próxima vez que un cliente le diga que no lo va a contratar por ahora o que prefiere trabajar con otro proveedor, no transforme ese rechazo comercial en un rechazo personal. Los clientes que no lo contratan no le están diciendo que hay algo malo en usted. Ni siquiera están hablando de usted; están hablando de ellos mismos.

Por lo tanto, reciba un no como lo que realmente es: una decisión comercial basada en un conjunto de circunstancias de la vida, la carrera o el lugar de trabajo de sus posibles clientes. Es acerca de su tiempo, sus necesidades, sus preferencias y sus prioridades. No tiene nada que ver con usted.

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